martes, 5 de octubre de 2010

Antecedentes


Que haya niños malviviendo en la calle no es un fenómeno reciente, como lo demuestran algunos cuadros costumbristas de conocidos pintores como Murillo. En la introducción de su Historia del abandono infantil en la Rusia soviética (1918-1930), Alan Ball afirma
"Los niños huérfanos o abandonados han sido una fuente de miseria desde antiguo. Aparentemente estuvieron relacionados con la prostitución de jóvenes en la Roma de Augusto y, pocos siglos después, motivaron que un concilio eclesiástico convocado en el Galia Transalpina declarase: Respecto a los niños abandonados: Hay una queja generalizada de que en estos días están más expuestos a los perros que a la amabilidad.[1] Sobre la Rusia zarista, algunas fuentes describen a grupos de muchachos vagabundeando por las calles, es éste un fenómeno que ha sobrevivido a todos los métodos de erradicación intentados. Mucho antes de la revolución rusa, el término "bezprizornye" había conquistado una amplia difusión.
En 1848, Lord Ashley describía más de 30.000 niños "abandonados, vagabundos, despojados, desnudos y delincuentes" que circulaban por todo Londres. En 1890, el periodista Jacob Riis describió a ciertos "árabes callejeros" de Nueva York, cuyas características y medios de vida podrían ser fácilmente reconocidos en los actuales niños de la calle. Hacia 1922, se contaban en Rusia cerca de 7.000.000 de niños sin hogar, como resultado de casi una década de devastación continuada, entre la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Rusa.2 Estos niños abandonados formaban bandas juveniles, creando sus propios grupos sociales, su argot, y dedicándose básicamente al robo y a la prostitución. El mundo de la cultura ofreció su perspectiva del asunto con personajes como Kim, de Kipling, un niño de la calle indio, o Gavroche, en Los miserables de Víctor Hugo. La banda de carteristas de Fagin en Oliver Twist, así como los Irregulares de Baker Street descritos porArthur Conan Doyle atestiguan la presencia de niños de la calle en el Londres decimonónico.

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